Convertir la pasión por el pasado en una profesión docente exige algo más que dominar fechas y acontecimientos. Para ser profesor de Historia en España necesitas una titulación universitaria adecuada, formación pedagógica y, si aspiras a la enseñanza pública, superar un proceso selectivo. En esta guía explico la ruta formativa, los requisitos legales, las oposiciones y las alternativas para empezar a trabajar en centros privados o como interino.
La ruta para enseñar Historia combina universidad, formación pedagógica y experiencia
- Titulación universitaria: necesitas un grado relacionado con la especialidad de Geografía e Historia y aceptado en la convocatoria correspondiente.
- Máster habilitante: el Máster de Formación del Profesorado suele tener 60 créditos ECTS y una duración aproximada de un curso académico.
- Enseñanza pública: el acceso habitual se realiza mediante concurso-oposición para la especialidad Geografía e Historia.
- Requisitos generales: se exige, entre otras condiciones, tener al menos 18 años, capacidad funcional y carecer de antecedentes por delitos sexuales.
- Planificación realista: las convocatorias cambian según la comunidad autónoma, por lo que conviene revisar siempre sus bases antes de matricularse o presentarse.

La vía habitual para enseñar Historia en España
Cuando alguien me pregunta cómo ser profesor de historia, lo primero que aclaro es que normalmente se refiere a la docencia en ESO y Bachillerato. En esas etapas no existe, por regla general, un cuerpo docente denominado simplemente “profesor de Historia”, sino la especialidad de Geografía e Historia dentro del Cuerpo de Profesores de Enseñanza Secundaria, identificado habitualmente con el código 0590-005.
La ruta más común sigue este orden: cursar una carrera universitaria relacionada, completar el Máster Universitario en Formación del Profesorado y optar después a una plaza pública, a una bolsa de interinidad o a un puesto en un centro privado. El orden importa porque el máster no sustituye la titulación universitaria de base ni garantiza por sí solo una plaza.
También conviene distinguir esta profesión de la de maestro de Educación Primaria. Un graduado en Educación Primaria puede impartir contenidos históricos dentro de su etapa, pero no accede por esa vía a la especialidad de Geografía e Historia de Secundaria. Si tu objetivo es enseñar Historia como materia específica, debes orientar desde el principio tu formación hacia la enseñanza secundaria.
Qué estudios necesitas para dar clase de Historia
El punto de partida suele ser un Grado en Historia, aunque algunas convocatorias admiten titulaciones afines como Historia del Arte, Geografía o Humanidades. No existe una lista universal válida para todas las situaciones: cada administración publica en sus bases las titulaciones que permiten presentarse a la especialidad.
Por eso, yo no elegiría una carrera únicamente porque aparezca mencionada en una página informativa. Antes de matricularte, comprobaría dos cosas: que el grado ofrece una base sólida en los contenidos del temario y que las convocatorias de las comunidades donde te interesa trabajar lo consideran válido para Geografía e Historia.
El Máster de Formación del Profesorado
Tras la carrera, la formación que habilita para enseñar en Secundaria, Bachillerato y determinadas enseñanzas es el Máster Universitario en Formación del Profesorado. El Ministerio de Educación indica que esta formación oficial tiene normalmente 60 créditos ECTS y una duración aproximada de un año.
El máster combina asignaturas de pedagogía, didáctica específica y un periodo de prácticas en un centro educativo. Esa experiencia resulta especialmente útil porque permite comprobar si te atrae la realidad diaria del aula, que incluye mucho más que preparar explicaciones sobre la Edad Media o la Revolución Francesa.
| Etapa | Formación habitual | Objetivo |
|---|---|---|
| Universidad | Grado relacionado con Historia, Geografía, Historia del Arte o Humanidades | Adquirir conocimientos disciplinares |
| Formación pedagógica | Máster oficial de 60 ECTS | Aprender a planificar, enseñar y evaluar |
| Acceso público | Concurso-oposición y fase de prácticas | Obtener una plaza como funcionario docente |
Hay excepciones para algunos perfiles, especialmente quienes poseen titulaciones antiguas, acreditan determinadas enseñanzas pedagógicas o cumplen condiciones transitorias. No conviene dar por válida una exención sin comprobarla en la convocatoria concreta, porque un error documental puede impedir la admisión.
Requisitos para presentarte a las oposiciones de Geografía e Historia
Para acceder al cuerpo de profesores de Secundaria se deben reunir requisitos generales y específicos. El Ministerio recoge como condiciones comunes tener la nacionalidad española o de un Estado que permita el acceso conforme a la normativa aplicable, ser mayor de 18 años y no haber alcanzado la edad de jubilación forzosa.
- Disponer de la titulación universitaria exigida para la especialidad.
- Acreditar el Máster de Formación del Profesorado o una equivalencia reconocida.
- No padecer una limitación incompatible con las funciones docentes.
- No haber sido separado del servicio de una administración pública ni estar inhabilitado.
- No tener antecedentes por delitos contra la libertad e indemnidad sexual.
- Acreditar el conocimiento del castellano si no es la lengua oficial de origen.
Si quieres trabajar en Cataluña, Galicia, País Vasco, Comunidad Valenciana o Baleares, puede ser necesario demostrar también el dominio de la lengua cooficial. El nivel y la forma de acreditación dependen de cada territorio, así que este requisito debe revisarse antes de elegir destino.
La documentación también cuenta. Título universitario, certificado del máster, acreditación lingüística, inscripción correcta y justificantes de méritos deben coincidir con lo que solicita la administración. He visto que muchos aspirantes preparan muy bien el temario, pero pierden tiempo por no leer con atención el apartado de documentación y plazos.
Cómo funciona el concurso-oposición
Superar la oposición no consiste solamente en memorizar un temario. La fase de oposición evalúa los conocimientos de la especialidad y la capacidad para convertirlos en una propuesta docente comprensible, evaluable y adaptada al alumnado.
La prueba de conocimientos
Esta parte suele exigir el desarrollo escrito de un tema y, según la convocatoria, un ejercicio práctico relacionado con la especialidad. En Geografía e Historia puede ser necesario analizar fuentes históricas, mapas, gráficos, textos, imágenes o datos territoriales.
Mi recomendación es preparar los temas con una estructura propia. Una exposición llena de datos, pero sin tesis, contexto ni conexiones con el currículo, suele ser menos eficaz que un desarrollo bien organizado que explique por qué un proceso histórico fue importante y cómo puede trabajarse en el aula.
La programación y la unidad didáctica
La parte pedagógica suele incluir la presentación y defensa de una programación didáctica, además de la preparación y exposición de una unidad didáctica. La programación debe concretar objetivos, contenidos, metodología, evaluación y medidas para atender a la diversidad.
La unidad didáctica debe mostrar cómo llevarías un contenido al aula. Por ejemplo, no basta con hablar de la Guerra Civil española. Conviene explicar qué aprenderá el alumnado, qué fuentes analizará, qué actividad realizará, cómo se comprobará el aprendizaje y qué adaptación aplicarías si existen distintos ritmos o necesidades.
Las pruebas son eliminatorias y los detalles pueden cambiar según la convocatoria. La normativa general regula la oposición, la valoración de méritos y la fase de prácticas, pero cada comunidad autónoma fija aspectos como el calendario, la documentación, los tiempos de exposición y el contenido exacto de los ejercicios.
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La fase de concurso y las prácticas
En el concurso se valoran méritos como la experiencia docente, la formación académica y otros cursos o acreditaciones previstos en el baremo. La experiencia ayuda, pero no reemplaza una buena oposición: primero hay que superar las pruebas para que se valoren los méritos en los términos establecidos.
Quienes consiguen una plaza pasan por una fase de prácticas en un centro público. Incluye docencia directa, tutoría y evaluación de la aptitud profesional. Es el momento en que la preparación deja de ser un documento y se convierte en gestión real del aula.
Opciones para empezar a trabajar antes de obtener plaza
La oposición es la vía más conocida, pero no es la única forma de comenzar. Muchos docentes empiezan como interinos, sustituyendo a profesores o cubriendo vacantes mediante bolsas gestionadas por las comunidades autónomas. Los requisitos de inscripción y el orden de las listas varían según el territorio.
También existe la enseñanza privada y concertada. En estos centros se exige igualmente una titulación relacionada con la materia y la formación pedagógica correspondiente para impartir ESO o Bachillerato, aunque el proceso de selección no es una oposición estatal. La contratación depende de cada centro y de sus necesidades.
| Vía | Cómo se accede | Qué ofrece |
|---|---|---|
| Funcionario de carrera | Concurso-oposición y prácticas | Plaza estable en la enseñanza pública |
| Interinidad | Bolsas y procedimientos autonómicos | Experiencia y acceso temporal a centros públicos |
| Centro privado o concertado | Selección directa del centro | Entrada laboral sin superar una oposición |
| Universidad o investigación | Posgrado, investigación y acreditaciones específicas | Docencia superior y carrera académica |
La experiencia en centros privados, academias, museos o actividades de divulgación no siempre puntúa igual en una oposición, pero puede ayudarte a mejorar la comunicación, diseñar actividades y confirmar que la docencia encaja contigo. Yo la entendería como una inversión profesional, no como un sustituto automático de los requisitos oficiales.
Qué habilidades marcan la diferencia en el aula
Un buen profesor de Historia necesita conocimientos rigurosos, pero también capacidad para explicar procesos complejos con claridad. El alumnado no aprende mejor porque una clase incluya más fechas, sino porque puede relacionar causas, consecuencias, protagonistas y conflictos.
- Interpretar fuentes primarias y secundarias sin simplificar en exceso.
- Conectar la Historia con la actualidad sin convertir la clase en una tertulia política.
- Usar mapas, líneas del tiempo, imágenes y herramientas digitales con un propósito claro.
- Evaluar razonamientos, no únicamente la memoria.
- Adaptar el lenguaje y las actividades a diferentes niveles de comprensión.
- Trabajar la educación cívica y el análisis crítico desde una perspectiva equilibrada.
Hay recursos digitales muy vistosos que aportan poco si no están ligados a un objetivo. Prefiero una actividad sencilla con una fuente histórica bien escogida que una presentación llena de animaciones. La tecnología ayuda cuando mejora la observación, la comparación o la argumentación, no cuando solo cambia el formato.
También conviene preparar una especialidad temática sólida. La Historia de España, la Historia Contemporánea, la Geografía humana y el análisis de fuentes suelen exigir enfoques distintos. Cuanto antes identifiques tus puntos débiles, más fácil será convertirlos en un plan de estudio concreto.
El siguiente paso depende de tu punto de partida
Si todavía no tienes una carrera, empieza comparando los grados que pueden conducirte a Geografía e Historia y revisa sus salidas docentes. Si ya eres graduado, comprueba la correspondencia de tu titulación con la especialidad y busca un máster oficial compatible con tus planes de trabajo.
Si tu objetivo es la enseñanza pública, elabora un calendario que incluya temario, legislación educativa, programación, práctica de ejercicios y preparación oral. Si prefieres incorporarte antes al mercado laboral, valora bolsas de interinidad y centros privados, sin perder de vista que sus requisitos y oportunidades cambian según la comunidad.
La profesión exige estudio, paciencia y bastante capacidad de adaptación, pero también ofrece la posibilidad de ayudar a que el alumnado entienda mejor el mundo que habita. Con una titulación adecuada, la formación pedagógica y una preparación constante, el camino para enseñar Historia en España resulta exigente, pero perfectamente alcanzable.