Convertirse en Letrado o Letrada de la Administración de Justicia exige mucho más que memorizar leyes. En esta guía explico cómo funcionan las oposiciones LAJ en España, qué requisitos debes cumplir, cómo son los exámenes de 2026, qué diferencias existen entre el turno libre y la promoción interna y cómo organizar una preparación realista.
Las claves para valorar si esta oposición encaja contigo
- Titulación de Licenciatura o Grado en Derecho y nacionalidad española.
- 179 plazas en la convocatoria de 2026, con 119 de acceso libre y 60 de promoción interna.
- El turno libre incluye test, oral, práctico y curso selectivo.
- La promoción interna exige pertenecer a Gestión Procesal y contar con dos años de servicios efectivos.
- La preparación debe combinar memoria, actualización legislativa y práctica oral.
Qué hace un LAJ y por qué es una oposición exigente
El Letrado de la Administración de Justicia ejerce funciones de fe pública judicial, documenta actuaciones procesales, impulsa los procedimientos y puede dictar resoluciones como diligencias y decretos cuando la ley lo permite. También dirige técnicamente la Oficina judicial y coordina buena parte de su funcionamiento.
No es un juez ni un fiscal, aunque trabaja diariamente junto a ambos perfiles. Su responsabilidad combina conocimientos jurídicos, capacidad de organización y una toma de decisiones muy precisa. Desde mi punto de vista, este equilibrio es lo que hace atractiva la profesión, pero también explica por qué el proceso selectivo no se supera únicamente acumulando horas de estudio.
Quien obtiene la plaza ingresa en la tercera categoría del cuerpo. Con la experiencia y los procedimientos de promoción correspondientes puede consolidar categorías superiores, aunque el acceso inicial siempre se produce por la tercera categoría.
Oposiciones LAJ en 2026 con plazas y requisitos concretos
La convocatoria publicada en 2026 ofertó 179 plazas del Cuerpo de Letrados de la Administración de Justicia. De ellas, 119 correspondieron al turno libre y 60 a la promoción interna. Además, se reservó un 10 % para personas con discapacidad con un grado igual o superior al 33 %.
| Vía de acceso | Plazas en 2026 | Características |
|---|---|---|
| Turno libre | 119 | Oposición con tres ejercicios y curso selectivo |
| Promoción interna | 60 | Concurso-oposición con dos ejercicios y curso selectivo |
| Reserva de discapacidad | 18 en total | Adaptaciones posibles de tiempo y medios |
Requisitos para el turno libre
Para presentarse es necesario ser mayor de edad, tener la nacionalidad española y poseer el título de Licenciado o Graduado en Derecho, o estar en condiciones de obtenerlo en la fecha indicada por la convocatoria. Las titulaciones extranjeras deben contar con la homologación o equivalencia correspondiente, salvo los supuestos de reconocimiento profesional previstos por el Derecho de la Unión Europea.
También se exige no estar condenado por delito doloso en las condiciones que establece la convocatoria, disfrutar de los derechos civiles, no haber sido separado del servicio público ni estar inhabilitado y tener la capacidad funcional necesaria para desempeñar el puesto. En la solicitud se incluye, además, el compromiso de prestar juramento o promesa.
Qué se necesita para promoción interna
La promoción interna no está abierta a cualquier funcionario. Es necesario pertenecer al Cuerpo de Gestión Procesal y Administrativa y acreditar al menos dos años de servicios efectivos en ese cuerpo, con las particularidades previstas para determinados servicios anteriores.
La solicitud se presenta por vía electrónica mediante el modelo 790. En la convocatoria de 2026, la tasa fue de 31,10 euros para el turno libre y de 15,55 euros para promoción interna, con reducciones y exenciones en casos como familia numerosa, desempleo con determinados requisitos o discapacidad. El plazo ordinario fue de 20 días hábiles desde la publicación en el BOE.
Cómo son las pruebas del turno libre
El acceso libre se estructura como una oposición pura. Esto significa que la puntuación procede de los ejercicios y del curso selectivo, sin una fase de méritos que compense un resultado insuficiente en las pruebas. La convocatoria de 2026 exige superar tres ejercicios eliminatorios.

Primer ejercicio con formato test
Consiste en responder 100 preguntas con cuatro alternativas, además de cuatro preguntas de reserva. El tiempo máximo es de 120 minutos. Cada respuesta correcta suma 0,2 puntos, cada error resta 0,066 y las preguntas en blanco no puntúan.
La puntuación mínima no queda fijada como una cifra universal para todas las convocatorias. El tribunal la establece atendiendo al número y nivel de las personas presentadas. Por eso, prepararse para alcanzar simplemente un supuesto aprobado mínimo me parece una estrategia arriesgada. Conviene trabajar con margen y realizar simulacros completos desde las primeras semanas.
Segundo ejercicio oral
En esta prueba se desarrollan oralmente cuatro temas de seis extraídos al azar. Se incluye un tema de Derecho Civil, dos relacionados con Oficina Judicial, Estatuto del LAJ y Derecho Procesal Civil, y uno de Derecho Procesal Penal.
La exposición dura como máximo 60 minutos, con un límite orientativo de 20 minutos por tema. Antes hay 15 minutos de preparación y el tribunal puede abrir un diálogo posterior de hasta 15 minutos. Aquí se nota una diferencia enorme entre conocer el contenido y saber defenderlo con orden, precisión y ritmo.
Tercer ejercicio práctico
El ejercicio práctico plantea un caso con 10 preguntas que deben contestarse por escrito de forma breve y concisa. La duración máxima es de 60 minutos y la prueba puede alcanzar 20 puntos.
La dificultad no está solo en recordar artículos. Hay que identificar el problema procesal, escoger la norma aplicable y responder exactamente a lo que se pregunta. En mi experiencia, muchos opositores pierden puntos por escribir respuestas largas que no resuelven el supuesto con suficiente claridad.
Curso selectivo y prácticas
Después de superar los ejercicios, las personas aprobadas son nombradas funcionarias en prácticas y realizan un curso selectivo en el Centro de Estudios Jurídicos. La formación incluye una fase teórico-práctica de al menos dos meses y una fase de prácticas tuteladas en oficinas judiciales de al menos cuatro meses.
El curso también es selectivo. En la convocatoria de 2026 se calificó sobre 20 puntos, con una puntuación mínima de 5 en cada fase. Por tanto, aprobar los exámenes no permite relajarse: todavía hay que demostrar que se pueden aplicar los conocimientos en un entorno profesional.
Qué cambia en la promoción interna
La promoción interna comparte con el turno libre el test de 100 preguntas y el curso selectivo, pero reduce la fase de oposición a dos ejercicios. El segundo consiste en exponer oralmente tres temas de cuatro extraídos al azar, durante un máximo de 45 minutos.
Después se celebra una fase de concurso que no es eliminatoria. En ella pueden valorarse la formación, los títulos académicos, los cursos acreditados y los servicios prestados conforme al baremo de la convocatoria. No todos los cursos sirven: normalmente deben estar homologados o impartidos por organismos y entidades reconocidas, además de indicar claramente su duración.
| Aspecto | Turno libre | Promoción interna |
|---|---|---|
| Sistema | Oposición | Concurso-oposición |
| Ejercicios | Test, oral y práctico | Test y oral |
| Experiencia previa | No exigida | Dos años en Gestión Procesal |
| Valoración de méritos | No | Sí, después de aprobar la oposición |
La promoción interna ofrece una ventaja clara a quienes ya conocen la Administración de Justicia, pero no debe confundirse con una vía sencilla. El oral sigue siendo exigente y la fase de concurso solo ayuda a quienes primero han superado los ejercicios. La experiencia profesional suma, pero no sustituye una buena preparación.
Cómo organizar una preparación eficaz
El temario debe estudiarse con la legislación vigente en la fecha que determine la convocatoria. En la práctica, eso obliga a trabajar con un sistema de actualización normativa semanal, porque una reforma procesal puede dejar obsoletos apuntes que parecían bien preparados.
Una planificación que puedas mantener
Si partes desde cero, tiene sentido plantear una preparación de entre 9 y 18 meses, según tu disponibilidad, base jurídica y capacidad para estudiar a diario. No es un plazo oficial, sino una referencia práctica. Quien trabaja a jornada completa necesitará probablemente más tiempo que quien puede dedicar ocho horas diarias.
- Reserva una primera fase para comprender el temario y crear esquemas propios.
- Introduce repasos acumulativos desde la segunda o tercera semana.
- Haz test varias veces por semana y analiza cada error.
- Practica el oral desde el principio, aunque al comienzo solo expongas durante cinco minutos.
- Incluye supuestos prácticos cuando ya domines los conceptos básicos.
Yo dividiría una jornada de seis horas en tres bloques de estudio, con pausas reales y un cierre breve para anotar dudas. Estudiar doce horas un día y abandonar durante los dos siguientes suele ser menos eficaz que sostener cinco o seis horas bien concentradas durante meses.
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Errores que frenan a muchos candidatos
El primer error es posponer el entrenamiento oral hasta que todo el temario esté memorizado. Eso genera una falsa sensación de preparación, porque hablar ante un tribunal requiere velocidad, estructura y control de los nervios, no solo conocimiento.
Otro fallo habitual consiste en cambiar constantemente de manual, preparador o método. Los materiales importan, pero la diferencia suele estar en el seguimiento del plan, la revisión de errores y la actualización de las normas. También conviene revisar con cuidado las listas de admitidos y los plazos de subsanación, ya que una omisión administrativa puede dejar fuera incluso a una persona bien preparada.
Qué debes comprobar antes de tomar la decisión
Esta oposición encaja especialmente bien con quien disfruta del Derecho procesal, trabaja con precisión y acepta una preparación larga con resultados inciertos. No basta con buscar estabilidad laboral: el puesto implica responsabilidad, exposición oral y una relación constante con expedientes, plazos y equipos de trabajo.
Antes de matricularte en una academia o comprar materiales, comprobaría tres cosas. Primero, que cumples la titulación y el resto de requisitos. Segundo, que puedes reservar un horario estable durante varios meses. Y tercero, que el trabajo diario del LAJ te interesa de verdad, porque la motivación profesional pesa mucho cuando llega la fase de repasos y simulacros.
La convocatoria de 2026 confirma que sigue siendo un proceso selectivo con oportunidades concretas, pero también con varias barreras eliminatorias. La mejor decisión consiste en estudiar la convocatoria vigente, elegir una vía de acceso realista y empezar con un calendario que puedas mantener, no con un plan perfecto que abandones al poco tiempo.